¿Por qué es importante dejar de burlarnos de la violencia hacia las mujeres? 

Si eres mujer, seguramente sabes lo que es sentir miedo cuando caminas sola por una calle poco transitada; conoces perfectamente el sentimiento de vestirte y antes de salir pensar “¿Está muy corta mi falda? ¿Es mucho escote?”. Estás familiarizada con que en la calle te griten cualquier cosa, desde piropos hasta cosas como “¿Por qué tan solita?”. Entiendes lo que es dudar antes de pasar en frente de un grupo de hombres. Sabes que es cansado.

Hace unos meses el video de acá arriba se hizo viral. Y los comentarios eran básicamente los mismos. Se lo merecía por perra, el pobre niño sólo estaba saludando. Qué grosera ella.

Si lo vemos sin mucho análisis podemos decir que sí, es una maleducada, ¡él sólo estaba saludando! Pero lamento informarles que la realidad es esta: Las mujeres no estamos obligadas a responder. O podemos responder como se nos pegue la gana. Lo grave del video es que este niño decidió que lo que le sigue a un rechazo, es una acción violenta.

La cuestión con el acoso/los piropos/la violencia hacia las mujeres es que nunca sabes dónde ni cómo va a pasar. Puedes ir caminando por la calle y de pronto descubrir que el señor de atrás te va grabando los calzones con una cámara; puedes estar en el metro y en eso el muchacho al que un segundo antes le sonreíste nomás porque le dijiste “compermiiiiso” para poder pasar, ahora te está arrimando todo. La verdad es que buena parte del tiempo tenemos que estar a la defensiva porque vivimos en una sociedad que cree que simplemente por el hecho de salir de nuestra casa ya somos objetos y que estamos para ser criticadas, calificadas, tocadas, acosadas o violadas.

Los hombres jamás van a entender lo que es que a veces desde la primaria no puedas ir caminando sin que haya alguien que te diga algo horrible, te vea con cara de pervertido, o que simplemente te diga un “adioossssss” de esos que tanto incomodan. Lo que los hombres deben de tomar en cuenta es: NO ESTAMOS PIDIENDO NADA DE USTEDES. No queremos que nos saluden a menos que nos conozcan o que estemos en una situación donde venga al caso, no queremos que nos digan que nos vemos bien o mal, no nos interesa saber qué cosas les provocamos, no nos interesa su opinión. Díganme, ¿a alguien realmente le interesa lo que un perfecto desconocido opina de ti? Nop.

Los hombres se enojan porque no respondemos como ustedes quieren. Les da miedo que les lastimen el ego. A las mujeres nos da miedo que nos violen o que nos maten. Son dimensiones completamente opuestas, ¿no lo creen?

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Imágenes como esta, que publicó Apolorama, pretenden reforzar la idea de que las mujeres estamos locas, que somos unas histéricas. Lo que no se dan cuenta es que el mensaje que mandan es que la violencia hacia las mujeres es cosa de chiste. Que el acoso está sólo en nuestra cabeza.

La tristísima realidad es que no, no estamos locas, el acoso es real y lo vivimos muchísimas. Y que todos los días pasa. Así que no, no vamos a aceptar ninguna mirada, ningún tocamiento, ningún acercamiento, ninguna frase. ¿Nos quieres dar los buenos días? Ok, respondemos si nos sentimos seguras, si nos sentimos con ganas. No, no es grosería.

El acoso no es de risa. Si crees que alguien exagera, tal vez deberías pensar qué tanta basura tuvo que aguantar hasta decir: Basta. No permito NADA.

¿Ustedes qué piensan?

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