Las cosas que dejé por miedo

Tenis, natación, gimnasia rítmica, aerobics, ballet, fútbol, voleibol… Esta es la lista de algunos deportes que practiqué de niña. Y todos los dejé 😦

Varias veces he escrito en esta página que creciendo siempre tuve un autoestima relativamente sana y en general, tuve una infancia muy feliz. Pero ahora, ya siendo adulta (traz qué susto), cada vez pienso más en las cosas que me hubiera gustado ser o hacer y que dejé ir por miedo a que se burlaran de mí.

Cuando vas creciendo, por muy buena autoestima que tengas, siempre habrá algo o alguien que puede lastimarte. Una palabra o una frase dicha en un día en el que no te sientes muy bien, te tira. Y entonces aprendes a poner protecciones, incluso si no te pasa a ti. Es como cuando ves que se meten a robar al vecino de enfrente y dices: no quiero que me pase, mejor pongo una reja con picos horribles. Y eso es lo que hice mientras crecía.

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Muy pocas veces en la escuela me molestaron y cuando lo hacían siempre supe defenderme, aunque fuera a patadas (literal). Tampoco me importaba mucho porque casi siempre venía de gente que me daba lo mismo… Pero la realidad es que nadie quiere ser la niña a la que fastidian todo el tiempo.

Te vas dando cuenta de que sí, a veces te vale, pero tampoco te quieres poner de pechito para los bullies. Paras de hacer muchas cosas que sabes que podrían provocar que se burlen de ti. Yo, como niña gordita que era, procuré no llamar la atención a mi cuerpo. No quería hacer cualquier deporte que implicara correr porque me daba pena que vieran que soy súper lenta (siempre he sido un panda); me salí de gimnasia porque a fuerza tenía que usar leotardo; me salí de natación porque los niños grandes se burlaban de que yo era muy mensa para estar tan grande (creían que yo tenía 14 ó 15 como ellos, pero yo tenía 10 años, sólo que era muy alta) y así un largo historial. También era muy floja, siempre quería dormir. Y tenía el pretexto ideal para salirme de las actividades.

Gracias a mis protecciones y barreras, muy pocas veces se burlaron de mi peso, pero creces sabiendo que es algo “malo” y que es algo que los demás te pueden reprochar y ahí no hay nada qué contestar (es tu castigo por no cuidar tu salud). Así que no te permites hacer el ridículo. O sí, pero bajo tus propios términos. Intentas mantenerte más en el fondo que ser protagonista… Pero ohhh queridas, para alguien como yo, que de niña quería ser una cantante de Televisa y llamarme Estrella, eso es muy difícil.

No es que yo naciera para brillar deportivamente (o tal vez sí, nunca lo sabremos ja), pero siempre me ha gustado hacer cosas: Bailar, cantar, ver gente, salir, estar donde está el alboroto y me da mucha tristeza pensar en que durante muchos años dejé de hacer un montón de cosas físicas porque no quería que nadie se burlara de mí. Seguí haciendo muchas otras que también me exponían, pero de otra manera y me sentía menos vulnerable haciéndolas.

Es más, por esta razón crecí toda mi vida creyendo que no era buena para los deportes. Ahora veo que sí, soy un panda, pero soy Kung Fu Panda. Resulta que soy buena para muchas cosas deportivas y me gusta. Un día algo pasó y empecé a bailar como se me daba la gana y resulta que ¡lo hacía bien! Volví a inscribirme a clases de todo: Box, pilates, yoga, zumba, ballet, acrobacias (este sí fue un fracaso total). Tal vez no me verán compitiendo en las olimpiadas, pero ya no me da miedo intentarlo. Debo de compensar años y años de no hacer ejercicio por pena, pero cada semana veo cómo hay algo más fuerte en mí y me emociona muchísimo.

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Hace unos días una de mis “amigas” de la primaria (a quien ya no le hablo, pero sigo en Instagram) subió varios videos burlándose de otra muchacha en una fiesta y no puedo evitar pensar que sin importar los años, la gente sigue portándose igual. Y qué pena. Qué pena tener 30 años y chingar a otra persona sólo por ser, estar o hacer y me acordé de ese sentimiento de no querer que se burlen de mí. Reporté su publicación y lo borraron. No sé si sepa por qué estuvo mal o no, pero es mi misión personal acabar con lxs bullies.

No quiero que haya una niña que, como yo, deje de hacer cosas por miedo a la burla. Quiero conocer niñas fuertes, que, aún si hay alguien que se burla, tengan la fuerza suficiente para defenderse y defender a los demás. Quiero que si tú eres alguien que en su momento se ha burlado de alguien más por cómo se ve o lo que está haciendo, pienses en que eso no te hace más cool, te hace una mala persona, una persona horrible, pero que tienes remedio y en cualquier momento puedes dejar de hacerlo y mejor empezar a repartir amor por el mundo. Quiero que como adultas aprendamos a identificar estas situaciones y a hacer algo al respecto. Quiero que todas bailemos, corramos, hagamos ejercicio y sudemos sin pena. En especial las que están más jóvenes, ellas todavía pueden ir a las olimpiadas.

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