Inseguridades y amistades

Siempre digo que lo padre del feminismo es que dejas de ver a otras mujeres como competencia y más bien las ves como aliadas, haces equipo y comunidad y puras cosas divinas. Usualmente así es… hasta que conoces a esa mujer que saca absolutamente todas tus inseguridades. Intentas ignorar el hecho de que te estás comparando constantemente con ella, tratas de no sentirte así pero, aceptémoslo, una vez que la semilla de la inseguridad se planta en tu cabeza, sacarla es bastante difícil.

Así que estoy aquí para aceptarlo y para tratar de superarlo. Dicen que el primer paso es reconocer que tienes un problema, así que: Hola, soy Sabrina y la amiga de mi novio me hace sentir muy insegura.

Listo. Gracias. Voy a meterme debajo de una roca hasta que me olvide de que existe o se vaya de intercambio a otro país o se me pase la pena de estarme sintiendo así, lo que pase primero. Adiós.

La primer respuesta a una situación así es tener actitudes “muy poco feministas” con quien sea que te esté provocando esta incomodidad, así estamos condicionadas. Pero la verdad es que no me sentiría bien con eso porque sinceramente, creo que ella es muy buena persona (mi radar de gente loca no se activa con ella y les juro que nunca falla) y quisiera superar esto para poder ser su amiga sin yo sentirme mal.

A veces nos metemos en la cabeza que para ser feminista debes siempre ser segura y feliz y estás obligada a tener un proceso súper positivo acerca de ti y otras mujeres. El día que alguna de esas cosas falla, no puedes evitar preguntarte si en realidad nomás eres una farsante. Entonces, además de sentirme intimidada por la presencia de esta mujer, me siento como un fracaso de feminista.

Hace un par de días pasé bastante tiempo analizando mi sentir, escudriñando todas y cada una de las cosas por las que me hace sentir tan insegura y tomé la decisión de abordar este problema de frente y sin darle mucha vuelta.

Lo primero era darme chance. El feminismo es una constante conversación, un proceso largo, una lucha permanente entre lo aprendido y lo que buscamos. Vivir el proceso es muy personal y a veces eso significa que tendrás días malos y días buenos. Una de mis clientas dice que el verdadero trabajo comienza cuando empieza la incomodidad. Y en este caso lo entiendo perfecto, es fácil ser buena onda con las mujeres que no te intimidan, es fácil hacerlas tus aliadas, amigas y construir con ellas. Lo difícil es cuando nos enfrentamos a nuestras propias inseguridades con otras mujeres y debes hacer el esfuerzo de voltear lo que estamos condicionadas a hacer.

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Ambivalently Yours

Después debía entender por qué me provoca esto. Me di cuenta de que nada tiene que ver con mi novio, aunque a primera vista parecía que sí (y me sentía peor porque dije: esto es lo menos feminista del universo). Pero concluí que todo tiene que ver conmigo. La verdadera razón por la cual me siento así es porque en muchos sentidos la siento como una versión mejorada de mí (súper egocéntrica yo, pero así es la cosa). Es  más joven y hace cosas bien padres, es súper inteligente, es graciosa, tiene opiniones fuertes, se ve siempre súper segura de sí misma y un larguísimo etcétera de maravillas. Y eso, no es que yo en realidad no sea esas cosas. No es que yo sea tonta, para nada. Pero nunca he sido la clase de persona que recuerda nombres, fechas, poemas, párrafos enteros de libros ni sucesos históricos; y siendo sincera, pues no me sirve de mucho que yo sepa despejar la X o Y, que sea muy buena en física y química, que maneje millones de remedios ancestrales para curar la gastritis o que sea buena diseñadora cuando quiero echar el mame en una fiesta. Yo siempre soy más reservada cuando no conozco bien a la gente y, a pesar de que tengo opiniones muy fuertes, usualmente las comparto hasta que me siento cómoda. Igual con mi increíble sentido del humor, la gente no sabe lo graciosa que soy hasta que entramos en confianza (modestia aparte). Entonces creo que siempre la veo mucho más cool que yo y pues eso asusta.

Lo chistoso es que es súper parecida a una de mis mejores amigas y ella no me intimida para nada. La gran diferencia, creo yo, es que a mi amiga ya le conozco sus defectos que la hacen hermosa, única y hacen que la quiera más. Y a la amiga de mi novio sólo le conozco las cosas perfectas.

Habiendo entendido por qué, dándome la oportunidad de cambiar mi sentir y tratando de no ser tan dura conmigo misma me pregunté qué seguía. Definitivamente las cosas no iban a cambiar de un momento a otro, no es así de sencillo. Así que abordé el asunto de la mejor forma que sé (organizando todo) y utilicé una de mis herramientas favoritas: Hice listas.

La primera fue para recordarme las cosas buenas que tengo y las cosas en las que podría mejorar que me hacen sentir insegura cuando se trata de ella. Lo bueno de este paso fue que aprendí lo siguiente:  Muchas de las otras cosas por las que estaba insegura eran absolutamente irracionales y al momento desaparecieron. Y las que no eran puro humo, no eran irremediables, e incluso, son parte de lo que constantemente estoy esforzándome por hacer, cambiar o mejorar. Así que me dio un impulso y una perspectiva nueva a todo. Me sentía así porque cuestionaba mis progresos en ciertas áreas, pero al comparar esta parte con mis cosas buenas, no hay nada más que orgullo y felicidad hacia mí. Yei.

En la segunda hice un listado de cosas que están padres de juntarme con ella (aunque ahora que lo pienso, nunca le pregunté si quería ser mi amiga o no, pero es tan cool que seguro sí). Aquí me di cuenta que evidentemente resultaría mucho más increíble intentar conocerla que pasármela queriendo que se vaya de intercambio para evitarme el conflicto. Puedo aprender muchísimas cosas de ella y seguramente podemos pasarla bastante bien.

Finalmente, hice una investigación muy profunda -en internet- y concluí que mi última lista debía contener las pequeñas cosas que podía hacer cuando me sintiera muy intimidada. Incluí cosas que me hacen sentir bien, actividades para conocerla, ser clara con mi novio y explicarle mi incomodidad y que no tiene nada que ver con él, tener una persona de apoyo a quien le pueda escribir cada que me sienta así, hasta incluí un ejercicio de meditación (que nunca usaré, pero ahí está).

¿Por qué me animé a escribir esto y exponerme a sentirme aún con menos onda? Porque estoy segura que absolutamente todas hemos pasado por una experiencia así y quise compartirlo para que nadie se sienta un fracaso y que sepamos que hay esperanza (así de profundo resultó esto). Hasta el momento, lo mejor que he hecho ha sido aceptarlo para poder entenderlo. En serio qué útil y liberador es. La mitad del trabajo ya está hecho. Al final, me siento bien, pienso en ella y ya no me dan ganas de probarme a mí misma. Tal vez tendré días en los que sus logros o sus cosas buenas me parecerán aplastantes; pero como veo las cosas, es difícil que esos días lleguen. Y si lo hacen, estoy lista. De verdad me siento preparada para lo que sea y para hacerla mi amiga. Espero que ella esté lista para tanto amor.

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Ambivalently Yours

 

 

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